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Lázaro y un regreso sin vendas
En tiempos de auspiciosos regresos de varias bandas de rock argentino que fueron furor en los años 90, el de Lázaro se presenta como uno de los más esperados por la grey metalera. Guido Fischer y Hernán Parafioriti, los dos símbolos de la banda, nos hablan sobre este regreso. Desde aquél primer disco, “No más vendas” (1996), que inició el último lustro del Siglo XX, Lázaro supo capitalizar a ese público de oídos exigentes, amantes de la música extrema pero no consumidores de lo primero que le vendan con guitarras machacantes y voces carraspeantes. Luego, con “Crear o reventar” (1999), continuó la senda que lo llevaría a ser una de las bandas de rock pesado más importantes de la Argentina de finales de los años 90. Hernán Parafioriti, la cara visible de la banda, rememora esas épocas. “… a principios de los 90’s, saliendo de la adolescencia, queríamos hacer música, entonces, nos juntábamos, Pablo (Parafioriti), Dorita (Pérez) y yo y tocábamos para nosotros. Conocimos a Guido (Fischer) por gente en común. El buscaba banda, nosotros baterista, así que empezamos a probar unos ensayos. Nos caímos bien musicalmente (aunque fuimos acomodando algunas cosas), por lo tanto, emprendimos un proyecto serio. En seguida empezamos a hacer shows, pensar en grabar, y crecer. Fuimos logrando varias cosas. Logramos constancia en los shows, conocimos muchas bandas, nos dimos el lujo de tocar con Almafuerte, Horcas, Devenir, Nativo, Boanerges, etc. Recorrimos todo el circuito under de Capital Federal y Gran Buenos Aires. Nos hicimos algunas escapadas a Misiones y Neuquén, y entre medio de todo eso, grabamos esos dos discos”. Y Fischer agrega que “
El inicio del 2001, con plena crisis económica en la Argentina, mostró a un Lázaro más maduro, con un tercer disco a cuestas, grabado en vivo y titulado “Escenarios”. Allí, no sólo esgrimieron las canciones ya conocidas de sus discos anteriores, sino que se animaron a hacer algunos experimentos musicales. “Fue buenísimo armar ‘Escenarios’”, dice Parafioriti. “Fuimos eligiendo canciones que grabamos en los shows. La gente siempre nos transmitía que nuestras presentaciones eran potentes, así que quisimos devolverles, con este disco en vivo, un poco de todo lo mucho que nos apoyan. Con los chicos de Conciencia Colectiva (luego Tímpano) armamos una canción y versionamos otras, entonces, el público veía a una banda que hacía metal pero incluía samplers, bandeja de dj, teclado, hip hop, un híbrido”.
Algunos sets acústicos también mostraron una faceta de la banda que gustó no sólo a los fieles seguidores, sino también en aquellos que eran esquivos, pero que supieron interpretar a una banda versátil como pocas, que sin renegar de sus orígenes, supo adaptarse a un público diferente. “…fue todo un desafío armar un set acústico porque estamos siempre pensando en la potencia del show, en las guitarras bien pesadas, en baterías que suenen profundas, entonces pensar en armar algo con instrumentos naturales, con sonidos limpios, no fue fácil, aunque sí, maravilloso”, cuenta el cantante. “Nadie puede vivir enchufado a 220 todo el día –agrega Guido-, a menos que seas maníaco. Los acústicos, son como los recreos que nos damos del rock, o sea, es lo mismo, pero más tranquilos, más relajados, como para descansar”. “Escuchar nuestras canciones y de otros (siempre nos gustó hacer covers en nuestros shows) en forma acústica fue sorprendente, primero para nosotros y creo que después para la gente. Fue muy bien recibido el recital, la gente conoció un Lázaro que puede salir a patear cabezas en un show eléctrico, y que también puede crear una intimidad musical en un show acústico. Mucha gente que, quizá, nunca iría a un recital eléctrico, tiene, o tuvo en su momento (no descartamos hacer algo más adelante) la oportunidad de conocernos, y, nosotros, de conocerlos a ellos”, concluye Hernán.
El parate que tuvo Lázaro en 2006, hizo que la añoranza invada los corazones de sus fans. Cientos de mails en la web oficial y ahora en el facebook, terminaron de convencer a la banda que era necesario el regreso. El mismo está propiciado para el sábado 31 de octubre en El Marquée, un simbólico pub del barrio porteño de Palermo, donde Lázaro actuará cuando el reloj marque las 12 de la noche. “El parate que tuvimos fue justamente eso, un parate, no una separación. Ahora, por fin, encontramos a Ale Corrado como bajista y el círculo cerró”, dice Hernán.. Actualmente Lázaro se forma así: Guido Fischer (batería), Nicolás Gilaberte (1º Guitarra), Ale Corrado (Bajo) y Hernán Parafioriti (Voz y 2º Guitarra).
“Los fans siempre estuvieron, preguntaron, se enojaron porque no había vuelta, pero sobre todo, apoyaron, dieron fuerzas, no aflojaron”, recalcan los músicos de Lázaro al unísono. “La vuelta es en El Marquee, Scalabrini Ortiz 666, Capital Federal, el día 31 de octubre, y esperamos que sea el primero de una tanda de recitales que nos lleve a reunirnos con la gente que nos quiere, a disfrutar de la música, a mostrar buena vibra, a volver a vernos las caras, a expresar nuestros pensamientos, a sostener nuestra fe”.
Para finalizar, y haciendo alusión a la fecha en que Lázaro volverá al escenario, Guido sentencia: “Que Dios los bendiga a todos, y los esperamos el 31, con máscaras anti Halloween si quieren, pero con muchas ganas de divertirse y de rockear”.