El arte y la improvisación al servicio del Reino El arte y la improvisación al servicio del Reino

El fin de esta primera década del Siglo XXI trajo consigo la figura de un enigmático personaje que viene desarrollando un arte poco convencional: el teatro y la improvisación.

 

Se trata de Gustavo Rocha, actor, director y dramaturgo que hizo sus primeras armas en teatro bajo la dirección de D. Veronesi en la obra “Esmeralda y el jorobado”, pasando por diversos montajes hasta llegar a su ópera prima, “Dos corazones”, que desde 2008 viene teniendo un espacio en el Paseo La Plaza, con singular éxito. Ya tiene contratada la temporada veraniega 2010, donde cada viernes a la medianoche realiza el espectáculo con su compañía D’Ella Fiora.

 

“Empezar la tercera temporada en un lugar tan emblemático para el teatro como es el Paseo La Plaza es un enorme privilegio”, dice Rocha, antes de su viaje al Congreso CIMA 2010, donde dará un taller y tendrá varias intervenciones artísticas. “Te llena de satisfacción ver que después de tantos años de apostar a algo distinto rinde sus frutos”, comenta, sin dejar caer esa sensación típica de quien siente que empezó a ver el vaso medio lleno. “Hablar en el ámbito cristiano de ser actor o de participar en el teatro, o de hacer improvisación, o cualquier otro tipo de arte no convencional, aún es visto en algunos lados como perder el tiempo, por eso es que trabajé siempre puertas afuera”, dice resignado. Pero está visto que no se dejó vencer por el qué dirán y fue pateando tableros mientras se iba mostrando como una alternativa a la hora de presentar un contenido viable desde el escenario.

 

“En el ambiente cristiano, si bien ya vengo trabajando desde más de 10 años ofreciendo talleres charlas sobre creatividad y juego. Como presentador recién salté a un escenario grande cuando tuve la oportunidad de ser el maestro de ceremonias en la gira nacional que hizo Rojo en 2005”, rememora. Es que allí se produjo el salto impensado, ya que desde ahí comenzó a ser convocado para oficiar de presentador de varios eventos de gran envergadura, como los de Primavera sin Violencia, en los bosques de Palermo, ante miles de adolescentes que solo querían escuchar rock. “Había que estar ahí, ¡eh!”, sonríe Gustavo, mientras se acuerda de detalles de una edición en la que más de diez mil chicos se apretaban frente al escenario para escuchar a Rescate, entre otras bandas.

 

En 2008, y luego de varios intentos, Gustavo Rocha decidió volcar desde su costado docente los conocimientos que fue adquiriendo en materia de teatro e improvisación. Creó I.E.A!, la Impro Escuela Argentina, un instituto en el que se busca desarrollar el costado creativo y espontáneo de los alumnos. “Construí tus historias en el mismo momento en que las actuás” es el slogan de esta escuela que dirige Gustavo Rocha y que ya tiene abierta la inscripción para el ciclo lectivo 2010. “Hay mucho diamante en bruto en nuestras iglesias, y desde la escuela solo intentamos pulirlos para que desarrollen su talento, creatividad y espontaneidad”, concluye.

 

“Dos Corazones” se presenta todos los viernes a las 00:30 horas en el Paseo La Plaza, Corrientes 1660, Terraza teatro bar, Buenos Aires.

"Saltar y ver qué pasa", el primer intensivo de improvisación del año, se dictará del 25 al 29 de enero en la sede de la I.E.A!

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